Paréntesis.

1.

Por la noche, yo palúdico, en la baja, grávida e infeliz. Ella es toda la noche infeliz. Cuando el lector que eres tú no viertes dos miradas distintas, pues es el objeto poseer la ausencia, que engullía su periculosa sonrisa, oculto en el mosquitero, volé y caminé, no pude evitar ver, no digas respirar, la ausencia de aire, la velocidad habrá de mostrar los golpes del aire, sinónimo de calidez humana, unos seres mofletudos despechan moléculas químicas, líquidas y sólidas. Se desconoce la entraña significativa de esos vibrantes invisibles.

Dentro, cohabita una cochinilla incapaz de enroscarse, pegada sólo con piececitas, había mamado el pistache que días antes él, uno que escribe este texto, pintó con mucha dificultad, la dificultad es la debilidad del espacio energético ¡Noche! Cochinilla que tú. Noche zapadora sin color, pálida a fuerza de mover las articulaciones finísimas de hace una semana y media. Tomó la servilleta desechable, no sabía por qué las servilletas son imitaciones de las que serán en el siglo XIX.

La maté, sin embargo porque tú la mataste. Todos los vivientes son la cochinilla ahora enroscada, caminante sigilosa. Seré niño y veré que las cochinillas siempre se enroscaban, “a causa de un miedo se enroscaban”, malamente demasiada armonía las enroscabas. Canicas negras son un pensar, invención de nuestra técnica en el cristal comprimido, y después un niño frente a un documental científico, pertrechado en el pasado, mostrará que no, que la verdad será la defensa, la sobrevivencia ante el más fuerte, la noche entonces poco a poco acaece. El teatro se abre como botones carmines y neones violáceos.

2.

No tienes que expiar culpas, pagarás en el acheo onírico tu arancel, ya veré. Destazarás de las fuentes cristalinas, una realidad de risas y dichas. Nada te molestará en mi soledad. Te muele pero pasará.

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Sobre la savia haitiana: Patogénesis de una isla esclavista y esclavizada. Comentario a la sociabilización. Parte III

Mientras la realidad económica y política desbordada al país y lo desangraba miserablemente, la realidad erótica ocupaba [y ocupa todavía, a pesar de la catástrofe que representó el terremoto de 2010] un lugar prominente en los problemas nacionales a resolver, tema preferente de antropólogos, sociólogos e historiadores, el erotismo haitiano sigue asombrando a Occidente por su cruda imagen y su cuasi sentido de realidad que lo ubica en los lindes de lo ficticio, observable o testimoniado. “A principios del siglo XX el régimen se mostró incapaz de lograr un mínimo de estabilidad política. Las guerras civiles cobraron un carácter permanente. El malestar económico y social se tradujo en una vida política cada vez más agitada”. (Castor, 1971: 17)

Termino con esto: Georges Bataille refiere que el erotismo desde sus orígenes tuvo una condición libre de la dicotomía que pesó y pesa en las conciencias haitianas modernas y contemporáneas (el bien y el mal):

La <<violencia>> nos abruma extrañamente…, ya que lo que ocurre es extraño al orden establecido, al cual se opone esta violencia. Hay en la muerte una indecencia, distinta, sin duda alguna, de aquello que la actividad sexual tiene de incongruente. La muerte se asocia a las lágrimas, del mismo modo que en ocasiones el deseo sexual se asocia a la risa; pero la risa no es, en la medida en que parece serlo, lo opuesto a las lágrimas: tanto el objeto de la risa como el de las lágrimas se relacionan siempre con un tipo de violencia que interrumpe el curso habitual de las cosas. Las lágrimas se vinculan por lo común a acontecimientos inesperados que nos sumen en la desolación, pero por otra parte un desenlace feliz e inesperado nos conmueve hasta el punto de hacernos llorar (Bataille, 2013: 52)

Anexos

Evolución en volumen de los principales productos de exportación (1915-1940)

(Miles de toneladas)

Quinquenios Café Cacao Algodón Azúcar Sisal
1915-20 29.3 2.4 2.4 4.2
1920-25 39.4 1.6 3.3 6.4
1925-30 33.6 2.0 4.8 7.5 0.87
1930-35 28.8 1.1 5.5 21.8 3.87
1935-40 26.3 1.5 4.7 34.1 8.94

 

Fuente: Pierre Benoît (Castor, 1971: 89)

Según el Sr. Séjourné, inspector general de Aduanas, más de 300 000 haitianos abandonaron el país durante los 19 años de ocupación y ninguno regreso a su tierra natal. Por su parte, el Consejero Financiero evaluó en 209 080 el número de emigrados hacia Cuba legalmente censados durante el período 1915-1929 (Castor, 1971: 83)

Bibliografía

-Castor, Susy, La ocupación norteamericana de Haití y sus consecuencias (1915-1934), México: Ed. Siglo XXI, 1971

-Pierre-Charles, Gérard, Haití Radiografía de una dictadura, México: Ed. Nuestro Tiempo, 1969.

-Bataille, Georges, Las lágrimas de Eros Iconografía en colaboración con J.M. Lo Duca, México: Maxi Tusquets editores, 2013

-Hurbon, Laënnec, El bárbaro imaginario, México: FCE, 1993

-Orellana, Margarita de, Imágenes del pasado El cine y la Historia: Una Antología, México: Red de Jonás PREMIA EDITORA, 1983

-Adorno, Theodor W., Minima Moralia Reflexiones desde la vida dañada, Madrid: Akal, 2006

-Butel, Paul, Histoire des Antilles françaises, XVIIe-XXe siècle, Paris : Perrin, 2002

-Eliade, Mircea, Nacimiento y Renacimiento El significado de la iniciación en la cultura humana, Barcelona: Kairós, 2007

-Consultado en línea el 25 de marzo de 2014: http://www.un.org/esa/population/publications/wpp2008/wpp2008_text_tables.pdf

-Le monde fr. 12 Janvier 2010 consultado en línea el 25 de marzo de 2014 en: http://www.lemonde.fr/ameriques/article/2010/01/12/haiti-frappe-par-un-puissant-seisme_1290922_3222.html

-RAE en línea: http://rae.es/ntlle/SrvltGUIMenuNtlle?cmd=Lema&sec=1.0.0.0.0.

-New York Times 12 january 2010 consultado en línea el 26 de marzo de 2014 en: http://www.nytimes.com/2010/01/13/world/americas/13haiti.html?_r=0

-Alejandro E. Gómez, « ¿Ciudadanos de color? », Nuevo Mundo Mundos Nuevos [En ligne], Bibliothèque des Auteurs du Centre, Gómez, Alejandro E., mis en ligne le 15 novembre 2007, consulté le 19 avril 2014. URL: http://nuevomundo.revues.org/9973; DOI: 10.4000/nuevomundo.9973

-El Economista: 23 de marzo de 2014 consultado en línea el día 22 de abril de 2014 en: http://eleconomista.com.mx/sociedad/2014/03/23/ritos-iniciacion-justificaban-canibalismo

Sobre la savia haitiana: Patogénesis de una isla esclavista y esclavizada. Comentario a la sociabilización. Parte II

Firmin sostenía que en Haití existen todos los matices de mestizajes: “Lo que es más, subraya que ‘los pueblos retrasados tienen necesidad del contacto con los pueblos avanzados para desarrollarse y progresar’… Esto equivale a afirmar que el pueblo negro ya no es lo que era en África, y que sufrió una mutación en el orden de la civilización que se transparenta en su tipo físico, ya que el “clima relativamente benigno” en Haití genera “este mejoramiento rápido de las formas corporales” (Hurbon, 1997:46-47). Con esta atmósfera social imaginaria de la élite político-cultural, a fines del s. XIX el país experimentaba otro proceso de inestabilidad política:

En 1888 la marina norteamericana apoyó la insurrección de los militares al norte contra el gobierno de Légitime; en 1902 el gobierno alemán prestó su apoyo al gobierno de Nord Alexis en contra de Firmin; en 1912 los sirios residentes en Haití coadyuvaron al complot contra el gobierno de Leconte, el cual culminó en la explosión del palacio nacional; en enero de 1914, a la caída del gobierno de Michel Oreste, marines alemanes, norteamericanos y franceses desembarcaron en Puerto Príncipe para “proteger a los súbditos respectivos”; el 26 de mayo de 1914 un cañonero inglés vino a exigir del gobierno haitiano una fuerte indemnización para los señores Peters, quienes alegaban daños sufridos durante anteriores insurrecciones; en diciembre de 1914 marines norteamericanos del barco Machias desembarcaron en Puerto Príncipe para sustraer medio millón de dólares de las arcas del Banco Nacional de Haití.(Castor, 1971: 18-19)

¿Cómo pensar el tipo de sociabilización haitiana sin hacer notar el juego en las relaciones de poder locales? Es llegado a esta pregunta cuando se define otra ¿Qué pensar sobre la dicotomía imaginario/realidad dentro de los márgenes de la sociabilización haitiana? Porque si no se define en primer término el imaginario social no se podrá dilucidar cómo es la comportamiento real en términos histórico y culturales. El imaginario social haitiano cobra importancia a raíz de lo anteriormente enunciado: “Después de su Independencia Haití sufrió un largo período de aislamiento internacional promovido por las potencias europeas, que no admitían la existencia de una nación gobernada por ex-esclavos lo que implicaba una amenaza para sus propios sistemas esclavistas” y este aislamiento conllevó una serie de muestras “científicas” elaboradas en el exterior (fuera del territorio haitiano), entre las cuales estaba la creación de una imagen de país bárbaro, caníbal, salvaje, “sin fe ni ley y crueles”, vuduizante y satánico, estereotipos destinados a los demás países del Caribe con el objetivo de  advertir del peligro que representaba un país gobernado por negros.

Entonces el imaginario haitiano debe ser analizado a la luz de esta dicotomía para entender de forma cabal su tipo de sociabilización y por ende su comportamiento ante su realidad (su vida humana). A demás añadiendo que el sentido de lo imaginario debe ser comprendido como una metáfora: alimento de la realidad, ya que la realidad haitiana es profundamente miserable (realidad paupérrima como cualquier pueblo en esas condiciones genera espacios de escape al mismo, en este caso la “superstición” o erotismo (diría Georges Bataille) de herencia africana son el principal motor de una realidad social, en términos asequibles el imaginario crea la realidad como a su vez la realidad moldea el imaginario social):

1º Encontramos una doble dicotomía que debe ser entendida en su idea occidental, en este caso como herencia de la época moderna (antes de 1789) más propiamente como herencia del cristianismo: la imagen del mal y el bien.

2º Las relaciones de poder político son también relaciones de poder sagradas, la herencia africana es evidente hasta la actualidad, sobre todo en la creación de un panteón de espíritus protectores (demonios) que se encargan de insuflar pwens (designa el poder sobrenatural o la fuerza mágica que protege contra los ataques del otro) o gads a quienes tienen por devotos incesantes (con aspiraciones de ascenso en la escala socio-económica haitiana). Por ejemplo: las sociedades “secretas” conformadas por los bòkòs (magos y curanderos, sirven tanto para el bien como para el mal; el mismo término es empleado con frecuencia para designar al sacerdote vudú, el oungan: sacerdote vudú), dignatarios de cofradías, los privilegiados entre los campesinos, los notables de la ciudad o de la aldea, jefes políticos (Papá Doc), los Tonton-macoutes (los tristemente célebres milicianos defensores de la dictadura de Duvalier), tienen ambiciones, y dan signos de verosimilitud de su poder: “El jefe de la sección rural a veces forma parte de esas bandas y en todo caso debe dar su autorización para su salida, tal y como lo hace de ordinario para cualquier ceremonia vudú. La participación en esos grupos permite afianzar el poder personal, vengarse de un enemigo, tener éxito en una empresa cualquiera, o ejercer control sobre la comunidad”. (Hurbon, 1997: 126)

3º Hay un mito que pesa mucho en la conciencia haitiana y por ende en la imagen internacional: la idea de una sociedad vuduizante y antropófaga (caníbal); ello requiere que contestemos la pregunta: ¿Qué se entiende por mito? Mito según Margarita de Orellana “no se entiende necesariamente falsedad o falsificación. La palabra mito no es de ninguna manera utilizada aquí como sinónimo de mentira, sino como se le entiende en la antropología y la historia: como una narración considerada verdadera por un grupo social y que le da sentido a algunas de las actividades del grupo”. (1983)

En México las noticias actuales no difieren de prácticas antropofágicas, hace un mes aproximadamente los medios reportaban que “testimonios de ex integrantes del grupo criminal Los Caballeros Templarios, confirman que para los ritos de iniciación comían órganos humanos, como un acto de deshumanización, fortalecer la conciencia de grupo y perder el miedo al terror”. (El Economista, 23 de marzo 2014)

Los ritos de iniciación y consumo de carne humana entre integrantes del crimen organizado fueron iniciados en México por el grupo criminal los Zetas, brazo armado del Cártel del Golfo. Cabe recordar que Los Zetas estuvieron entrenados por Kaibiles desertores. Este agrupamiento es considerado una de las mejores fuerzas especiales en el mundo. La prensa guatemalteca registra en algunas publicaciones que durante el entrenamiento en la escuela Kaibil a las tropas les hacen comer carne cruda de un animal y beber su sangre, ello, como parte de su entrenamiento denominado supervivencia. Para Salvador Maldonado, académico del Colegio de Michoacán, este tema de los ritos de iniciación “son cosas demasiado “amarillistas”, en un contexto mucho más complicado e importante, como el desorden político-institucional que vive el estado”. (El Economista, 23 de marzo 2014)

El mito del canibalismo suscita así un tema mucho más complejo, puesto que representa no sólo la destrucción del ‘otro’ sin más como lo hace ver la american postmodernity (igualmente válida la premisa), representa también el consumo del ‘otro’ que es igual a ‘mí’, como una herencia tergiversada (no hay sacralidad) de los bacanales primigenios que operaban bajo la lógica de éxtasis y embriaguez erótica (entre la vida y la muerte como máximas representaciones de lo humano):

En principio, el erotismo es la realidad más conmovedora, pero al mismo tiempo, la más innoble. Incluso después del psicoanálisis, los aspectos contradictorios del erotismo son innumerables: su fondo es religioso, horrible, trágico e incluso inconfesable, ya que es divino… El único medio de acercarse a la verdad del erotismo es el estremecimiento (Bataille, 2013: 84)

4º Por último referir a la metáfora del pan y el vino, como símbolos del cuerpo y la sangre humanas, tergiversación de la idea cristiana del pan y el vino sagrados. Los haitianos practican

…así un rito caníbal camuflado, un rito que sería la inversión de la misa católica, y la prueba de que el hechicero dispone de los poderes espirituales atribuidos a los sacerdotes…La actividad hechicera consiste en beber sangre y en comer carne humana: así pues, quien se atreve a beber sangre deja entrar en él al “diablo”, que tarde o temprano no dejará de devorarlo a él y a los suyos. Para el vuduizante, al igual que para numerosas tribus del África Negra, la sangre es la sede del espíritu. La referencia a las creencias católicas de la transformación del pan y el vino  en el cuerpo y en la sangre de Jesucristo no es puramente analógica: viene a fortalecer todo el sistema de creencias en las prácticas antropofágicas, todo el sistema de poderes de la hechicería, que consiste, por la succión de la sangre, en devorar el alma del individuo. (Hurbon, 1997: 129)

A principios del siglo XX Haití atravesaba una crisis política internacional, y la hegemonía de los Estados Unidos de América se dejaba sentir:

En 1913, el presidente Wilson declaró: “Nuestra obligación para con el pueblo norteamericano requiere que demos nuestra legitima asistencia a los inversionistas norteamericanos en Haití. Pero también tenemos la obligación de proteger a Haití de la explotación y de las injusticias que sufriera por parte de los norteamericanos (Foreing Relations, 1914: 370-371 en Castor, 1971: 28) En vísperas de la ocupación [norteamericana], las inversiones estadounidenses en Haití se elevaban a más de 15 millones de dólares; además de sus intereses en las compañías de azúcar, de tranvías y de muelles, los norteamericanos poseían el 50 % de la acciones del Banco Nacional, de la Grace Syndicate y tenían concesión para construir vías férreas de la capital a Cabo Haitiano (Castor, 1971: 29).

Sobre la savia haitiana: Patogénesis de una isla esclavista y esclavizada. Comentario a la sociabilización. Parte I

Sobre la savia haitiana: Patogénesis de una isla esclavista y esclavizada. Comentario a la sociabilización. Parte I

El 12 de Enero de 2010 Haití, isla caribeña de población mayoritariamente afro se coloca bajo el epicentro de las noticias internacionales, journales, periódicos y news dan cuenta de lo acontecido: un terremoto de gran magnitud asalta la vida cotidiana de la isla, incluyendo su capital: Puerto Príncipe:

Au lendemain du séisme de magnitude 7 sur l’échelle de Richter qui a ravagé Haïti, mardi à 16 h 53  (22 h 53 à Paris), aucun bilan officiel n’était encore disponible. Des corps sans vie ou blessés jonchaient les rues de la capitale, Port-au-Prince, en partie détruite. Le gouvernement haïtien a dit redouter un bilan humain supérieur à 100 000 morts. Selon le premier ministre Jean-Max Bellerive, le séisme pourrait avoir fait plus de 100 000 morts, sur une population de près de 10 millions d’habitants. Le ministre des affaires étrangères français, Bernard Kouchner, a néanmoins tenu à nuancer ces projections, rappelant que les premiers chiffres cités dans des catastrophes d’une telle ampleur sont généralement supérieurs au bilan définitif. (Le Monde, Mis à jour le 14.01.2010 à 07h49)

El periódico Le Monde señaló el 24 de febrero de ese año que la más importante circulación noticiosa escrita en Haití no imprimió edición:

Le nouvell site avant le séisme, nous vendions 15 000 exemplaires cinq jours par semaine, presque tous sur abonnement”, explique le directeur et propriétaire du Nouvelliste, Max Chauvet, 59 ans. “Il nous a fallu trois semaines pour sortir un numéro spécial de 12 pages. Nous avons dû passer par une imprimerie privée qui n’avait pas les équipements nécessaires et qui ne pouvait travailler que quelques heures car, la nuit, les ouvriers craignaient pour leur sécurité. Ce qui s’est passé nous a obligés à nous recentrer sur le site web. (Le monde, Mis à jour le 24.02.2010)

El New York Times reportó lo siguiente:

People were screaming… “It was general mayhem,” Ms. Minsky said… “We can hear people calling for help from every corner. The after shocks are on going and making people very nervousHaiti sits on a large fault that has caused catastrophic quakes in the past, but this one was described as among the most powerful to hit the region. With many poor residents living in tin-roof shacks that sit precariously on steep ravines and with much of the construction in Port-au-Prince and elsewhere in the country of questionable quality, the expectation was that the quake caused major damage to buildings and significant loss of life. Henry Bahn, an official of the United States Department of Agriculture who was visiting Haiti, told The Associated Press. “The sky is just gray with dust. Haiti’s many man-made woes — its dire poverty, political infighting and proclivity for insurrection — have been exacerbated repeatedly by natural disasters. At the end of 2008, four hurricanes flooded whole towns, knocked out bridges and left a destitute population in even more desperate conditions. “I was able to talk to a priest in Haiti,” the Rev. Reginald Jean-Mary said. “The only word I heard was ‘catastrophe’ and then it cut off.” Jean-Robert Lafortune, executive director of the Miami-based Haitian American Grassroots Coalition, said that Haiti had endured “a cycle of natural disasters and man-made disasters, and this is one more big catastrophe.” “We are in trauma,” he said. “We have loved ones there and many of them will be victims. We’re calling and calling, but there’s nothing on the other end.” (Ney York Times, published January 12 2010)

Con ello, lo que al converso espíritu occidental suscitó fue una especie de curiosidad y condescendencia por aquél pueblo oprimido, bárbaro (semántica grecolatina. Etimológicamente proviene de dos sonidos bar bar, pues los griegos clásicos lo interpretaron a partir de la recepción de fonemas escuchados en los hablantes más allá de la Tracia) y paupérrimo, a propósito de ello Theodor W. Adorno señaló en su escrito titulado Minima Moralia Reflexiones desde la vida dañada que “ser condescendiente y no tenerse gran estima son la misma cosa” (Adorno, 2006: 30) pues “en la adaptación a la debilidad de los oprimidos, en esta nueva debilidad, se evidencian los presupuestos de la dominación y se revela la medida de tosquedad, insensibilidad y violencia que se necesita para el ejercicio de la dominación (Adorno, 2006: 30) lo que nos evoca Adorno es la hipocresía de una sociedad moderna que enmascara sus actos violentos en actos de cortesía y condescendencia, no existe otra cosa más que la oculta idea de dominación cognitiva sobre el “otro” o el que es diferente a “nosotros”, lo mismo vale para la curiosidad internacional que se generó a partir del suceso, curiosidad que está muy bien representada en el enunciado “Henry Bahn, an official of the United States Department of Agriculture who was visiting Haiti, told The Associated Press. “The sky is just gray with dust. Haiti’s many man-made woes — its dire poverty, political infighting and proclivity for insurrection… » (Ney York Times, published January 12 2010). Por ello es necesario acercarnos a estos pueblos inconnues desde nuestra visión latinoamericana, no con la intención de brindarnos información para saciar una curiosidad extranjera, sino con la idea de comprender sus problemas que son los “nuestros” también: su lógica histórica es similar en cuanto que sus paradigmas “culturales” se circunscriben a una  lengua derivada del latín: un francés criollo, eso sin contar con una historia trágica, baste leer unas cuantas páginas de Venas abiertas de América Latina escrito por Eduardo Galeano para dilucidar las tragedias de nuestra continente. En pocas palabras aprender a dialogar con lo que nos es ajeno (como dije inconnue) porque somos latinoamericanos, hermanos de un paradigma mental y social (por ende político), hermanos hispanohablantes que ya es decir mucho.

Haití forma parte de una isla: la antigua Española (Fig. 1), fue colonia francesa hasta su independencia política oficial (negociaciones de élite) el 1 de enero de 1804, colinda al norte con el océano Atlántico, al sur y oeste con el mar Caribe y al este con la República Dominicana, esta última sólo delimitada por una franja política coercitiva  que no impidió e impide la movilización social de ambos lados, país considerado paupérrimo económicamente, casi el 80 % de su población subsiste de actividades agrícolas y pesqueras. Después de su Independencia o ingreso al sistema económico y político capitalista mundial, Haití sufrió un largo período de aislamiento quizá promovido por las potencias europeas, que no admitían la existencia de una nación gobernada por ex-esclavos lo que implicaba una amenaza para sus propios sistemas esclavistas.

En 1925, Haití tenía el 60% de sus bosques originales destruidos, hoy en día la cifra es ya del 98%, al haber sido utilizadas estas zonas para procurarse combustible de cocina, destruyendo además en este proceso multitud de suelos fértiles. Además, la erosión a causa de la deforestación ha causado inundaciones periódicas como la ocurrida el 17 de septiembre de 2004. La tormenta tropical Jeanne acabó con la vida de más de 3.000 personas. El clima de Haití es esencialmente tropical. La estación más lluviosa se extiende de abril a junio y de octubre a noviembre, y con frecuencia el país es azotado por tormentas tropicales y ciclones. Al año 2007 Haití tenía una población de 8.706.497 habitantes para 2009 era de 10.033.000 habitantes (World Population Prospects, Table A.1. Naciones Unidas, pdf)

Vueltos al asunto que nos compete, que es el de analizar la vida social (y la sociabilización) en íntima relación con el legado ancestral de la madre África, valdría  señalar lo siguiente: “Hasta mediados del siglo xviii, la Gente de Color de las Antillas francesas no era sujeta a una segregación agobiante. Si bien existía el prejuicio de color basado en el ‘estigma africano’, esto no era determinante a la hora de valorar la ‘calidad’ de una persona.” (Gómez: 2007, 5). El término “calidad” (qualité) era usado con frecuencia en las Antillas francesas, lo que probablemente se debía a un convencionalismo copiado de los Mundos Hispanos, en los cuales, para fines del siglo XVIII, significaba: “Nobleza y lustre de la sangre.” Véase el diccionario de Autoridades [1780], Real Academia Española, en línea: http://rae.es/ntlle/SrvltGUIMenuNtlle?cmd=Lema&sec=1.0.0.0.0

La situación comenzó a cambiar hacia 1760, cuando las poblaciones de color y la de la baja burguesía o Pequeños Blancos (Petit blancs) comenzaron a aumentar, lo que se debió respectivamente a las emancipaciones masivas de esclavos que siguieron a las guerras de la época (la de los Siete Años y la de Independencia de Estados Unidos) y a la atracción que ejercía al boom azucarero que se experimentaba a la sazón en Saint-Domingue. La razón para ese cambio residió en que los Pequeños Blancos a su llegada a dicha colonia francesa pasaban a convertirse en artesanos, comerciantes y pequeños Plantadores, por lo que entraban en competencia directa con los lugareños de color quienes desarrollaban esas mismas actividades. La intolerancia que empezó a sufrir la Gente de Color a partir de entonces, se manifestó principalmente en dos sentidos: por un lado, en la introducción paulatina de una legislación segregacionista que les afectaba en la vida cotidiana: como las medidas que les impedían salir por las calles en horas de la noche, usar prendas lujosas, portar armas, ser tratados de sieur, ejercer ciertos oficios, etc.; y, por el otro, en disposiciones que pretendían detener el aumento de su población: como la que pechaba desproporcionadamente la emancipación de esclavos y la que prohibía los matrimonios entre Blancos y personas de color. (Gómez: 2007, 5-6)

Desde 1745, en las islas francesas se empezó a cobrar un impuesto por esclavo manumitido, el cual para 1782 había alcanzado 6.000 libras coloniales. (Butel, 2002: 159-160). Según J. Raymond, para 1763 había más de trescientos de estos matrimonios prohibidos sólo en Saint-Domingue. El estado moderno haitiano arrastró un problema de gran duración, ese dilema al que Laënnec Hurbon señala como “vivir para sí mismo, replegarse sobre sí mismo sin complejos, es decir, retomar, reconstituir libremente sus tradiciones africanas efectuando su propia selección de los valores occidentales, o bien simplemente darle al mundo entero la prueba de que es una nación ‘civilizada’” (1993: 43)

La excolonia francesa se decantó por la última, así las élites trabajaron para crear una imagen de un Haití [siempre] en vías de formar parte del concierto de naciones occidentales ‘civilizadas’, por ejemplo Anténor Firmin en su obra De l’égalité des races humaines 1885, justificó la idea de una nación independiente de negros, porque los negros no son inferiores a los europeos, ya que aquellos “producen un conjunto de héroes (Toussaint-Louverture, Dessalines, Christophe, etc.) y de escritores ilustres (entre ellos L.-J. Janvier), que significa la aparición a toda luz (es decir frente a Occidente) de capacidades  hasta entonces ocultas y desconocidas… De ahí Firmin podía sostener que el negro empieza a parecer cada vez menos negro en Haití…” (Hurbon, 1993: 45-46)